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El profesor Jaime Molina Mota nació en Villa Rivas
el día 18 de febrero de 1901. Fueron sus padres los
señores Armando Molina y Carmen Mota de Molina.
Siendo aún muy pequeño se trasladó a residir, junto
a su familia, a la ciudad capital, y más tarde a San
Francisco de Macorís donde pasó su juventud.
Luego de completar sus estudios de secundarios
ingresó a la escuela de medicina de la Universidad
Autónoma de Santo Domingo cursando varios años, pero
se vió precisado a abandonarlos a causa de serios
problemas de salud que lo acompañarían a lo largo de
toda su vida.
Luego de dejar atrás sus años de estudiante de las
ciencias de la salud, se dedicó a tiempo completo a
las labores de docencia, las cuales en efecto,
abarcaban la misma esencia de su existir. En este
campo cubrió prácticamente todas las facetas, desde
maestro de escuela primaria, pasando por director,
inspector de educación, e intendente departamental,
a lo largo de una buena parte de la Geografía
Nacional: San Francisco de Macorís, Salcedo, San
Cristóbal, La Vega y finalmente, Santiago. No
obstante, de nuevo el destino se interpone en su
quehacer, y, muy a principios de la década de los
años 50 se ve precisado a retirarse a su hogar
aquejado de sus eternos quebrantos. En tal
circunstancia el Superior Gobierno le concedió una
jubilación privilegiada.
Don Jaime se casó en 1934 con la joven Gloria
Rodríguez Gómez y fue padre de ocho hijos: Celeste,
Yolanda, Antonia, Héctor, Silvio, José Jaime,
Carmen, y Minerva.
El profesor Molina Mota hizo un apostolado de la
educación, templo éste en el cual llegó a ser
verdadero pilar de la nación. Siempre fue
considerado uno de los profesores más destacados que
hubiere pasado jamás por las aulas del país, donde
mostró su condición de pedagogo de altísimo nivel,
con vastísimos conocimientos en la mayoría de las
ramas del saber. Fue asimismo un orador de fuste,
capaz de poner a vibrar a quienes acudían a sus
connotadas arengas en torno a temas históricos,
literarios, patrióticos, etc. En las postrimerías de
su vida, continuó transmitiendo conocimientos a todo
el que acudía en busca de ayuda y orientación.
Murió el 7 de Septiembre de 1958, a los 57 años, en
la ciudad de Santiago, rodeado del afecto de sus
familiares, y el reconocimiento de la comunidad por
su talento, hombría de bien, y humildad.
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